domingo, 20 de abril de 2008

"EN EL PORTAL DE BELÉN..." LALALALA




Sevilla. Cuna de grandes personajes. Echo de menos muchas cosas de mi ciudad, otras me alegro de no tenerlas. Pero sobre todo echo de menos sus personajes, repartidos por todas las calles, asaltándote en cualquier esquina, dando color a cualquier día gris. Es cierto que los sevillanos, la mayoría, somos caricaturas y exageraciones de nosotros mismos. Y más cuando una viene de la templanza granadina (por no decir la mala follá granadina, jeje). Pues eso, que echo de menos esos personajillos, inspiraciones de muchos de los episodios de Los Morancos, tan irreales que al rememorarlos parecen chistes...







En mi antiguo trabajo arrastrábamos poco trabajo y muuuucho aburrimiento. Éramos poquitas, chicas y ya se nos acababan los temas de conversación. Cogimos una época, la fabulosa costumbre, de ir a comprar pasteles a la pastelería "La Campana" para amenizar las meriendas. Solía ir yo a comprarlos. Me encantaba entrar y recibir esa bofetada de olores dulces y a café tan maravillosa, mezclada con ruidos de cucharillas en vasos de café, jaleo de gente de todo tipo. No soy muy dulcera, pero para cualquiera...los escaparates de esta pastelería parecen obras de arte: chocolates, pasteles de queso, San Marcos gigantes, tartitas de fruta confitada, petit-soud, nazarenos de caramelo..Compraba varios y después los troceábamos y en medio de un ritual de merienda saboreábamos cada trozo. MMMMMmmmm!


Una de estas tardes, ya próxima la Navidad, lo descubrí. Ya llevaban varias semanas las luces de "El Corte Inglés" puestas, estaban colocando las del Ayuntamiento, el señor de las castañas ya estaba por las esquinas con su humareda. Fallaba el frío, por supuesto, casi me atrevería a decir que alguien vestía todavía camiseta de manga corta. En medio del gentío con bolsas que atraviesa cada tarde La Campana, estaba él. Ví un grupo de gente (unos veinte.. ) entorno a algo. ¿Qué sería aquello? ¿Un accidente? ¿Un mimo? ¿Un micro de Localia Televisión preguntando tonterías? ... Apenas llamó mi atención pero después descubrí un coche junto a las personas. Un coche con la puerta trasera (cinco puertas) abierta. Ahí sí me detuve, porque en La Campana, no suelen aparcar los coches. Está prohibido. Sólo ves coches de policías y de algún osado (o muchos) que para con las luces de emergencias. Y...¡sorpresa! Un señor había montado todo un portal de Belén en la bandeja trasera de su coche. Sí, sí.. Había plantado su coche en plena Campana, abierto su portal de Belén para los curiosos, y junto a él tocaba alegremente una pandereta mientras cantaba un villancico. La gente se detenía sorprendida y cantaba con él. Sí, esto es Sevilla y sus gentes.

Regresé al trabajo con los pastelillos y contando mi experiencia. Casi que al contarlo me parecía haberlo soñado... algunos me dijeron: ¡anda ya! y dudé de mí misma. Especialmente cuando lo volví a contar cien veces más tiempo después. Afortunadamente, al año siguiente tuve una testigo: mi Mª Esther. Quedó tan sorprendida como yo...jejeje. Pero allí seguía un año más... con elementos nuevos en su portalico de Belén, y cantando sin cesar.

Personaje entrañable donde los haya.., seguramente también será una gran persona ¿Lo habéis visto alguna vez? Es mitad real, mitad leyenda...

2 comentarios:

Anda ya loka dijo...

Pues no te lo vas a creer, pero este año he visto al mismo hombre y a su mismo coche, pero con una escenita de semana santa, si si, tal cual belén, pero con nazarenos pasos y de más brillitos, y en vez de villancicos, marchas de trompetas¡¡¡

Es eso, en Sevilla no se diferencia mucho la semana santa del belén...

El otro día me acordé mucho de tí con los personajes del cumpleaños de David el peluquero en su misma peluquería¡¡ te habría encantado¡¡¡

Anónimo dijo...

Ayyy Mariki, cuántos personajes hemos compartido las dos!! Y cuántas risas gracias a ellos. Creo que los últimos fueron a parejita amiga de mi hermana de los perros que conocimos en el encuentro alternativo. Por cierto, tus fotos geniales!!! Gracias por participar en mi blog. Un beso fuerte.