
Mi amiga de la infancia. Ya éramos amigas en las barrigas de nuestras mamás. Yo salí primero y eso quizá marcó que la sintiera siempre como mi hermana menor, con grandes deseos de protegerla y de que todo le fuera bien. Ella es pelirroja, blanquita de piel, bética y muy calladita. Yo soy morena de pelo y piel, sevillista y rajo por los codos... pero...hemos crecido juntas.
Cuentan nuestros padres que nos escondíamos dentro de un mueble y no nos encontraban. Fuimos compañeras de muuchos juegos, de todos los juegos: elástico, recortables, barbies, escondite, etc. Aprendimos a montar en bici, hacíamos películas y jugábamos a ser "Candy, Candy". Compartíamos los domingos con nuestros padres, los días de Reyes, está en todas las fotos de mis cumpleaños y yo de los suyos. Crecimos un poco más y empezamos a aficionarnos a dibujar muñecas, escribir cuentos y leer el Superpop. De vez en cuando montábamos pequeños conciertos para nuestros padres donde simulábamos a Bananarama, Ricky Martin, Pet Shop Boys...Juntas descubrimos los Cuarenta Principales, a Tom Cruise o las series como "Los problemas crecen". Atrás quedan nuestros veranos en la piscina, ensayando mil y una piruetas hasta quedarnos arrugadas o echando partidas de horas al Monopoly. O nuestras largas conversaciones por teléfono contándonos qué sé yo, donde mi padre me decía desde el fondo: "¡Pero déjala hablar!". Muchos, muchos recuerdos en forma de estampas que llenan nuestra infancia y adolescencia en común.
Rocío es hoy una gran mamá, curiosa, reservada, tranquila,constante, siempre sonriente y muy buena persona. Gran observadora de detalles que para los demás pasan por alto, fiel en su amistad y sigue de fondo en mi vida aunque estemos lejos. Siempre ha formado parte de mis paisajes, de una forma u otra, desde que nací. Todavía me sorprendo cuando recuerdo las dos grandes llantinas que me pegué el día de su boda cuando la ví bajar del coche vestida de novia o cuando recibí el mensaje de JJ de que Victoria estaba a punto de nacer. Son emociones inexplicables. En ambas ocasiones desfilaron por mi cabeza todas los recuerdos desde pequeñitas, y quizás el ser testigo de esos dos momentos tan importantes en su vida, fue lo que me acarreó aquellos nudos en la garganta y aquella emoción tan intensa. No eran lagrimillas, no, era un auténtico llanto compungido de alegría por ser testigo de las cosas importantes para su vida y seguir juntas después de tantos años.
Ella me sigue preguntando en su línea de constancia: "¿Cuándo te casas?" o "¿Cuándo vas a tener un niño?". Aunque yo parezca más charlatana y lanzada que ella, me ganó en estas dos grandes apuestas de valentía. No sé cuándo me casaré ni cuándo tendré un niño, pero sé que ella estará junto a mí si esto sucede. Hace poco me sorprendiste de nuevo cuando me dijiste: "¿Sabes que hace 20 años que nos vino la regla?" , prueba de los muchos momentos que hemos compartido y de su capacidad para estar en los detalles.
Sólo me queda resaltar que deseo seguir a su lado, más cerca o más lejos, más o menos tiempo, y continuar creando álbumes de recuerdos en común. Una PERSONA BUENA, que merece ser muy feliz y que me duele como si fuera mi familia. Somos familia. Un beso muy fuerte Rocío y gracias por toda una vida juntas.
3 comentarios:
Por lo menos con esta foto nos damos cuenta de una cosa, los carritos de bebés han mejorado muchísimoo¡¡¡¡ Vaya tela¡¡ parecían carritos de la compra¡¡¡ jejeje
Me has emocionado con lo de Rocío, y sobre todo con lo de Esther, será porque es más cercana para mi...
Me has hecho llorar pensando en la amistad, que yo ahora con eso no paso por mi mejor momento...
Precisamente lo que hace una amistad es pasar por todo tipo de momentos. No te preocupes...pasará, y al igual que los carritos de bebé...llegarán otros mejores!! Un beso guapa
¡Qué tiempos aquellos! Dicen que la infancia es la etapa más feliz de una persona y tú has sido clara protagonista en la mía. ¿Te acuerdas cada vez que empezábamos un nuevo curso cómo hacíamos la lista de nuestra clase y dibujábamos a nuestros compañeros? Aún conservo los cuadernos de aquella época con los cuentos que escribíamos. Nunca se me olvidará tu cuento de "Una mujer llamada Clara".
También recuerdo de nuestra infancia a dos personitas que nos acompañaban siempre: tu hermana Gloria (para mí, siempre será la "Peco") y mi hermano Joaquín (ya hecho todo un hombre de 25 años con planes de boda, incluso).
Por último decirte que me encantaría que la foto se repitiera con nuestros hijos y que vivieran unos momentos tan felices como los que yo he vivido contigo, Vero.
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